Después de ese día maravilloso, caminaron hasta el balcón. Era el atardecer y los últimos rayos de sol apaciblemente bañaban el rostro de aquellos jóvenes, amigos, pero en el fondo deseosos de saber lo que todos querían saber. Ella miraba hacia el horizonte, dándole la espalda al adolescente, quien la miraba fijamente. Justo en ese momento, donde unos pétalos de rosa eran lanzados al aire por los niños en el jardín, hubo una frase que rompió el hielo:

-Me gustas.- Pronunció a secas la joven.

    Una extraña mueca pudo verse en la cara de aquel adolescente, perplejo por lo que había escuchado. En un principio no supo que decir. Pasaron unos segundos, transformados en horas, días, años de ansiosa espera. Finalmente y luego de un silencio eterno, el joven respondió:

-Mira. Siempre en esta edad, nuestra edad, comenzamos a ponernos sentimentales, a imaginarnos como serían las cosas de la manera en que nosotros pensamos, a soñar.- Hizo una pausa entrecortada por un suspiro. Luego prosiguió-. Puedo asegurar que la mayoría de estas veces los sueños nunca pasan. La mayoría de las veces nos frustramos porque nos hacemos ilusiones. Pero también hay muy pocas veces en donde sin esperarlo, los sueños se hacen realidad.

    Luego de terminar, la tomó de la cintura y lentamente acercaron sus rostros para sellar aquel hermoso día con un interminable beso, mientras dos pétalos de rosa llevados por el viento caían sobre el cabello de aquellos enamorados, en el que iba a ser el día más feliz de toda su existencia.

___________________________________________

Original de Gonzalo Barraza, del 22 de Diciembre del 2011

  1. whoanonimosays ha reblogueado esto desde gonzalobarraza
  2. gonzalobarraza ha publicado esto